jueves, 9 de febrero de 2012

NOTAS



Ayer mi Querubín entró por la puerta anunciando a gritos que había sacado un 9 en tecnología y un 7 en natur. Su querido padre (que para más datos es profesor en el mismo centro que la criaturita) entró preguntando si no tenía más notas. Querubín simplemente contestó: "no".

Pasaron las horas y con ellas la tarde y al anochecer, su padre (que ya debía estar explotando por dentro de aguantarse), le preguntó directamente: ¿La nota de Geografía, no te han dado?. Se hizo un profundo silencio en casa. Yo estaba en la cocina y me sobresalte por ese momento en el que se oían las respiraciones (la de Querubín un poco más acelerada). Al final contestó: "Una parte la he aprobado (esto en su vocabulario es un 5 por los pelos) y la otra la he suspendido".

Su padre, que tiene un mayor autodominio que el mío, calló. Yo llame a mi criatura a la cocina y comencé con ese discurso tan famoso..."no te conformas con no estudiar, ni con suspender, encima tienes que engañarnos, etc, etc, etc...". Querubín me miró con los ojos llorosos (yo pensaba que de arrepentimiento) y me dijo: "me parece mentira que te pongas así, no os lo había dicho porque voy a recuperarla y para que os iba a dar un disgusto".

Aunque no se lo puedan creer, yo tenía una sartén en la mano y no le dí con ella. Mi media naranja me debe estar contagiando el autodominio.

2 comentarios:

  1. La conversación básica a la vuelta de cualquier control suele ser:

    -Que... ¿cómo ha ido?
    -Bien.

    Palabra que cubre un espectro de resultados que van desde "he sacado un diez" hasta "me han dado más palos que a una estera".

    Y eso que, como dice mi mujer: "Miedo me da, el día que nos diga que alguno le ha salido mal".

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  2. Querida Mila:
    Buscate la vida, pero mi móvil no se lo dás.
    Besos

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