lunes, 30 de enero de 2012

El teléfono



Un día a la semana mi Querubín entra a clase a las 8 en lugar de a las nueve, y por lo tanto, se "despierta" mucho más dormido de lo habitual. La semana pasada se levantó (que no despertó), se vistió, desayunó y se marchó a clase.

Al cabo de diez minutos sonó el portero automático. Era su amigo (con el que va a clase todos los días), preguntando si bajaba Querubín. "Ha marchado hace un rato, se habrá despistado", le contesté yo y mientras tanto pensé "¡¡Este hijo mio es un desastre!". Pasaron cinco minutos y yo también me marché a trabajar.

Pero... camino al trabajo recordé "el sucedido" y mi imaginación - que tiene la mala costumbre de hacer lo que le viene en gana- decidió comenzar a trabajar. Les cuento la historia que fui desarrollando en los escasos diez minutos que tengo de casa al trabajo:

"Querubín ha bajado en el ascensor, le han parado en uno de los pisos y un hombre se ha montado con él y le ha obligado, navaja en mano, a ir al garaje donde le ha metido en un coche con la clara intención de secuestrarle (al estilo de los secuestros-express mejicanos),  y yo,  mientras tanto,  he dado por hecho que mi niño es un desastre despistado y que simplemente se había olvidado de esperar a su amigo y se había ido sólo al cole. En este momento de la historia la parte racional de mi imaginación se preguntaba para que iban a secuestrar a nuestro niño, pero enseguida encontré la explicación...Unos pisos más abajo, seguro, vive algún político influyente al que quieren extorsionar secuestrando a su hijo que, casualmente, es igualito a mi Querubín. En esta parte de la historia es cuando vendría como el secuestrador quiere llamar a nuestra casa para pedir el rescate y le pregunta el teléfono a mi niño...".

Mi imaginación quedo inmediatamente relegada y de un empujón dio un paso adelante la madre de todos los días que pensó: ¿sabe mi Querubín el teléfono de casa -por si un secuestrador equivocado se lo pide para pedir un rescate-?

Conclusión de este maternal sucedido mañanero: Según llegué a casa por la tarde Querubín (que simplemente se había olvidado de su amigo y había ido en estado catatonico al cole) y Querubincito (que pasaba por allí) sufrieron un interrogatorio para ver si se sabían el teléfono (el de casa y el móvil, por si acaso).

Moraleja para otras madres y padres de familia: A la famosa frase de nuestras abuelas recordándonos la necesidad de llevar ropa interior y calcetines limpios "por si nos pasaba algo y teníamos que ir al hospital", podemos añadir en esta época de sobresaltos la necesidad de saberse el teléfono por si nos secuestran a las criaturas.

lunes, 23 de enero de 2012

Querubincito y la familia

Hoy me van a permitir que hable de Querubincito (aunque aún no sea adolescente).

A finales del pasado año nos comunicaron desde el colegio de la criatura que había ganado el primer premio de un concurso de cuentos. Yo, que soy muy comedida para estas cosas, llamé a toda la familia y escribí un correo electrónico a todas aquellas personas que conocen a mi criatura. Conclusión: aproximadamente unas doscientas personas tenían al día siguiente conocimiento del sucedido.

Pasado el día de Reyes, desde la sede del periódico que organizaba el concurso, llamaron al colegio y les preguntaron cuantas personas íbamos a ir a la entrega del premio. Empezamos a echar cuentas: Los abuelos, las tías, sus primos, nosotros (sólo los progenitores, Querubín decidió que no le apetecía ir a ver a su hermano en su momento de gloria)...9 personas (el resto de la familia y allegados no podían por motivos laborales, que sino también vienen y tenemos que flotar un autobús).

Día 19 de enero, entrega de los premios: Entramos en la recepción del periódico y la ocupamos por completo, parecíamos muchos más de 9. Otra ganadora iba acompañada únicamente por sus progenitores y su hermano y el tercero de los premiados solamente fue con su madre. Nuestra familia iba muy alegre, charlatana y con ganas de hacernos notar...una excursión en toda regla.

Nos metieron en un precioso txoko en el que habían preparado una merendola (gominolas, patatas, bocadillos de jamón, etc...) y allí les entregaron los premios (a mi niño un ordenador). Durante la solemne entrega se podía oír a su prima por detrás :"¿puedo comer ya las gominolas?, ¿puedo comer gominolas? ¿puedo...".

Una vez entregados los premios y mientras los organizadores nos daban el pertinente rato de educada conversación, los tres infantes de nuestra familia se dedicaban a dar buena cuenta de la merienda (Querubincito corría tras su primo acusándole de haber comido 9 regalices), pedían un baño donde aliviar sus necesidades y en definitiva parecían una docena de preciosas criaturas (yo no sabia muy bien si recodábamos más a una familia del sur de Italia o la de las películas de Paco Martinez Soria).

Creemos que por muy bueno que sea el cuento de nuestro Querubincito, el próximo año no van a concederle premio alguno. Su familia sale muy cara en golosinas.

Tuvimos la decencia, que somos muchos pero muy bien "educaos", de no aplaudir sólo cuando le dieron el premio a nuestro niño, sino cuando ya los tres tenían sus regalos.

martes, 17 de enero de 2012

Mi Querubín y las enfermedades (parte II)

Este fin de semana me ha tocado trabajar. Llegue a casa hacia las seis de la tarde del domingo y el panorama que me encontré era desalentador, Querubín estaba tumbado en el sofá tapado con dos mantas y sin apenas levantar la cabeza al oírme llegar. Su querido  padre estaba en el ordenador viendo una peli.
-¿Que te pasa cariño?, pregunte yo.

- Me dueleee el cueeello y la caabeza..., me dijo Querubín en un tono apesadumbrado y arrastrando las palabras.

Al acercarme a él para darle un beso, me alarme, ya que sólo con acercarme note una ráfaga de aire caliente que me envolvía. - "Este niño tiene fiebre", dije, mientras corría hacia el baño a por un termómetro.

Le mandé ponerse el termómetro y cuando sonó, me acerque preparada para llevarme un disgusto, pero no, allí marcaba 35,6º, vamos, mi Querubín no tenía fiebre.

Comprenderán Ustedes mi desconcierto, el niño ardía y el termómetro , sin embargo, indicaba que su temperatura era normal. En ese momento me fije mejor en él, ese tremendo volumen que tenía su figura y comencé por quitarle las dos mantas en las que se había envuelto, seguí por el forro polar, los dos jerseys, uno de los dos pares de calcetines y la almohadilla de calor que rodeaba su cuello. Mejoró mucho la criatura.

Enseguida se levantó a merendar (el hambre no la pierde mi Querubín), mientras me decia: "Peroooo, llama al médicooo, me dueleeee el cueello". A estas alturas yo ya me había puesto a deshacer la maleta y pasar un poco de él, no se si se entenderá mi postura.

lunes, 9 de enero de 2012

Los Reyes Magos y la batamanta


En alguna entrada anterior les he comentado, como Querubín tiene muchas tías (incluso en alguna ocasión les he hablado de alguna de ellas), pero aún no había aludido en este blog a esta tía en concreto que hoy se merece una entrada.

La tía de Querubín escribió esta año su carta (ella es muy ordenada y responsable y la mandó puntual y correctamente). Por supuesto, sus Majestades la recibieron y no cayó en saco roto (a pesar de que las risotadas al ver que había pedido una bata-manta casi le producen una contractura a Gaspar que ya está mayor).

Por supuesto, los Reyes Magos, se pusieron inmediatamente en  marcha y , descartada por falta de tiempo la opción de compra por internet, comenzaron a llamar a los grandes centros comerciales.

Reyes Magos (o Reina Maga en este caso): ¿Tienen Ustedes bata mantas?
Telefonista de El Corte Ingles: Perdón, ¿bata que¡¡?
Reina Maga (un poco avergonzada): Nada, nada que me he confundido, que preguntaba si está Marta.

Al final, una de las llamadas fue a Primark y allí les contestaron a los Reyes: "Si, en la planta de arriba, sección hogar". Raudos cogieron el coche (que los camellos están muy bien en Oriente, pero no son nada prácticos en Bilbao) y se fueron a por la bata-manta. Allí estaba...¡¡impresionante!!. Gaspar la veía semejante a un galgo, a Melchor le recordaba más a un leopardo y a Baltasar...¡¡no le salían las palabras!!.

Mi querida cuñada ya tenía su bata-manta. La mañana de Reyes al recibirla se la vio emocionada con el regalo e incluso se la probó, pero los Reyes se han dado cuenta de lo mucho que le ha gustado cuando han recibido un mensaje con dos fotos....¡¡La tía de Querubín en el sofá leyendo un libro con la bata-manta puesta!!.

Claro, como todo se pega, Querubín y Querubincito han dicho que para sus cumpleaños van a pedir una bata-manta. ¡¡Angelitos!!

martes, 3 de enero de 2012

De cuando se crece más de lo que se va madurando. Primera parte

Tengo que comunicarles que a Querubín ya le están saliendo pelos por todas partes.Lo que empezó con unos pelillos en las axilas (dando origen a este blog), se ha convertido en una invasión del cuerpo de mi "pequeño". En estos días navideños he comenzado a notar como su cara (hasta ahora suave), comienza a rascar mostrando incipientes pelos que pronto llenarán y poblarán una......BARBA.

Todo esto hace que a mi me ocurran varias cosas:

1ª Me siento más vieja. Entiendanme, no es lo mismo llevar de la mano a dos infantes imberbes que ir acompañada por un enorme individuo que proclama ser tu hijo.

2º Tiemblo al pensar en la cantidad de días de compras que me esperan para renovar un vestuario que ya no le va a servir para nada y que pasará a engrosar el armario de su hermano pequeño.

3º Me espera una renovación en casa. Mi chiquitín se empieza a quejar de la greca de ositos, balones y soldaditos de plomo de la pared su cuarto. Esto hace que los pelos se me encrespen y me suba la tensión. Odio las obras.

4º Tengo que aguantar a un niño-hombre-adolescente-monstruo que no se entiende ni él y cuya frase favorita ha pasado a ser (mirándome a los ojos): "No te entiendo, es que no te entiendo".

Él, sin embargo, está dispuesto a pasar esta etapa de su vida sin grandes complicaciones, tumbado en el sofá y jugando a la Play y claro, cuando le hago levantarse y apagar la maquina, me mira y dice: "No te entiendo, es que no te entiendo".

Sin embargo, en el momento en el que le levantamos del sofá (hace falta que ejerzamos presión mi querida media naranja, mi ulcera y yo para lograrlo), se transforma. Aparece un niño de unos catorce años, cuya única función es meterse con su hermano (al fin y al cabo es la tarea a la que más horas ha dedicado en sus últimos diez años de vida) e intentar quitarle la nintendo.

Querubincito: "Dame la Nintendo, es mía"
Querubín: "Estoy jugando a un juego de lógica y Ama me ha dicho que es bueno para mi"
Querubincito: "Ama, ¿tú le has dejado a Querubín mi Nintendo? (todo esto gritando, por supuesto)"
Yo: "A mi no me metáis en vuestros líos"
Querubín: (gritando más que su hermano y con más potencia de voz) "Me dijiste que los juegos de lógica eran buenos y por eso le quito la Nintendo"
Yo: "Si, pero te dije que hicieses en una revista de pasatiempos, no con una máquina"
Querubincito: "Ves, DAME MI MAQUINA"
Querubín (mirándome a los ojos): "NO TE ENTIENDO, AMA, ES QUE NO TE ENTIENDO".

Creo que esto es lo que llaman desfase generacional.

jueves, 29 de diciembre de 2011

Querubín y los idiomas

Mi querido niño y yo nos fuimos de compras el otro día. Yo, madre abnegada, decidí no enfadarme con él en toda la tarde (mi ulcera me apoyo en esta ardua tarea) y él , adolescente en funciones, creo que decidió pedirme todo lo que había en las tiendas.

Les voy a poner en antecedentes: Querubín y yo, centro comercial en el centro de Bilbao (permitanme la redundancia), vacaciones de navidad. Estuvimos visitando esas tiendas tan monas y agradables con música discotequera y ropa que yo, por tamaño, no me podría poner ni como pañuelo. Al final, mi ángel se decidió por unos vaqueros (iguales a los anteriores 500 que habíamos visto) que le quedaban lo suficientemente grandes como para llevarlos a la altura de la cadera y enseñar el calzoncillo. Con esta compra dimos por terminado el periplo de gastos y nos dirigimos a la zona de cafeterías.

De repente... mi niño comienza a abrazarme y decirme lo guapa que soy. ¿Un ataque de amor filial?, se preguntarán Ustedes. "No", les contestaré yo, simplemente pasábamos cerca de una heladería y él quería un helado.

Como ya les he dicho antes, había salido de casa dispuesta a complacer a mi Querubín y por lo tanto nos dispusimos a comprar un helado. En la heladería estaba una mujer extranjera que en ingles le pedía a la heladera dos helados (de chocolate y de vainilla, por si tienen curiosidad por los gustos de las mujeres extranjeras de habla inglesa en cuestión de helados). Cuando la señora en cuestión pagó y la heladera le dio gentilmente las gracias ("thank you", fue concretamente lo que dijo), le tocaba el turno a mi niño de pedir su helado (por supuesto el más grande de toda la heladería, que mi Querubín es de Bilbao).

Querubín, señalando la foto de un gigantesco helado: "I want one of this"
La heladera: "¿Cream?"
Yo: ¡¡¡Querubín, tú en castellano!!
Mi ángel, mirando a la heladera y respondiéndome a mi: ¡¡No, ella sabe ingles y yo también, así que practico!!.
La señora extranjera que seguía guardando los cambios no dijo nada pero puso cara de estar pensando: "¿Se estarán riendo de mi?".

Luego, ya en privado, mi niño me dijo que esa frase le salia muy bien cuando estaba en Inglaterra y que tenía que practicarla. Claro que si, hijo mio, amortiza el viaje que a frase por año algún día dominaras la lengua de Shakespeare.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Querubin y los Reyes Magos

Querubín siempre ha tenido una relación muy especial con los Reyes Magos (el es como muy de conservar las tradiciones) y sin embargo lloraba como un descosido en el momento en el que se le acercaba un Santa Claus (de los de los centros comerciales, que la verdad, son para llorar con esas falsas barbas y esos cojines en la barriga).

Nosotros, sus queridos padres, nos encontramos con el problema de que Querubín llegaba a los diez añitos y aún no daba muestra alguna de saber nada sobre la verdadera procedencia de los regalos del 6 de enero y aunque creíamos que debía enterarse antes de llegar al bachillerato, nos daba pena romper esa bonita ilusión.

Un día, Querubín y un amigo suyo estaban bajando las escaleras de un centro comercial y detrás de ellos estábamos la madre del amigo y yo. Querubín se dio la vuelta y dijo: ¿Es verdad que los Reyes Magos no existen?. La otra madre y yo nos miramos y decidimos dejar para casa aquella conversación.

Al llegar a casa, llevé a Querubín a su cuarto y lejos de los aún tiernos oídos de su hermano retomé la conversación.

Yo: "Mira cariño, antes me has preguntado si los Reyes existen. Bueno, pues no, los Reyes Magos le llevaron a Jesús regalos y nosotros, los padres y las madres seguimos esa tradición y dejamos regalos a nuestros hijos"

Querubín: "No, no te preocupes, que yo si me creo lo de los Reyes"

Yo: "Que no cariño, que no existen"

Querubín: "Amatxuuuu, que les he visto cuando van al coleeee"

Yo (Sacando fotos del álbum familiar): "¡Que no, que Melchor es tu tío disfrazado!! ¿no le reconoces?

Querubín (un poco nervioso): "¿y Baltasar, ¡¡Que Baltasar es negro!!"

Yo (también un poco nerviosa): "Chico, pues un amigo de una profesora que es del Congo".

Querubín: "Vale (en un tono bastante seco)"

Yo: "Por cierto cariño, ahora tienes que callarte y no decirle nada a tu hermano, ehhh¡¡ Tienes que hacer como cuando te dije lo del Ratoncito Perez que nunca has dicho nada".

Querubín (comenzando a llorar a lágrima viva): De, de, de eso ya no me acordaba¡¡¡¡¡

Un rato de abrazos después me miró y preguntó: "El Olentzero si existe, ¿verdad?"

Yo: "Si cariño, si, ala duerme (al fin y al cabo que más da que lo sepa en bachiller que en la Universidad, pensé).

Sinceramente nunca he vuelto a tocar este tema con él, parece por sus comentarios que alguien le quitó la ilusión del Olentzero, pero no fui yo. Tampoco le he hablado aún de la cigüeña ni del hombre del coco, ¡¡¡no me atrevo!!!.

jueves, 15 de diciembre de 2011

Cumpleaños

Ayer me acusaban algunos de los fieles seguidores de este blog de tenerlo abandonado. Es cierto, ultimamente no he tenido tiempo para nada (fijense Ustedes que ha habido días en que he estado respirando una vez si y otra no para ganar tiempo), pero aquí estoy de nuevo a contarles las ultimas andanzas de mi pequeño.

Hace unos días fue mi cumpleaños. Querubincito llevaba unos cuantos días encerrandose en su cuarto a preparar algo que regalarme ( son ocasiones en las que el terror me paraliza ya que mi pequeñin con tijeras y pegamento tiene exactamente la misma proporción de buena voluntad que de poca habilidad), con lo cual yo sabia que iba a tener una sorpresa.

Querubín, sin embargo, no había dado muestras de estar interesado en ofrecerme detalle alguno por mi efemerides...pero nunca se pierde la esperanza.

Llegó el gran día, me levanté de la cama y fui a despertar a Querubín. Me gruñó como hace todas las mañanas y como yo tampoco soy de grandes efusividades a esas horas, me fui a desayunar. Media hora más tarde desperté a su hermano que según abrió el ojillo me dijo: "Felicidades amatxu" y se levantó para darme una postal y un llavero que me había hecho (estas son las pequeñas cosas por las que Querubín desprecia a su hermano y le considera un asqueroso pelota).

Querubín, desde la cocina, alcanzó a oir a su hermano y vino rapidamente donde mi con uno de sus tebeos de Mortadelo en la mano.

-"Toma Amatxu, felicidades. YO TAMBIÉN ME HE ACORDADO", me dijo Querubín mientras miraba con cara de desprecio a Querubincito.
-"Cariño, este es uno de tus tebeos", le respondí yo mientras intentaba sofocar un ataque de risa.
-"Si, confesó, pero no te preocupes, es de los que me has comprado tú"

Mi ulcera y yo nos quedamos mucho más tranquilas al saber que no había despilfarrado el patrimonio familiar en un absurdo regalo para su madre.  Así es Querubín, austero y ahorrador.

martes, 29 de noviembre de 2011

VISITAS

Ayer tuvimos visitas en casa, un compañero de trabajo salvadoreño vino a cenar con dos amigas, una de ellas cubana y la otra ecuatoriana (están los tres haciendo un master aquí).

La cena transcurría con total normalidad explicándonos y contándonos mutuamente las diversas y exquisitas diferencias gastronómicas entre los cuatro países (por cierto, descubrí que el arroz a la cubana no es típico en Cuba) cuando mi querido Querubín decidió intervenir:
- Querubín mirando fijamente a la chica cubana: "Si eres de Cuba, ¿te han dejado salir de allí?"
- El resto de los presentes entre risas nerviosas y queriendo quitar peso a la pregunta: "No ves que está aquí, je,je,je"
- Querubín -que nunca se da por vencido-: "Pues mi profesora de geografía me ha dicho que en Cuba hay una dictadura y que no les dejan salir de allí".
- Yo: "¿Habéis probado alguna vez las anchoas en aceite?"
- Mi compañero de trabajo entre risitas nerviosas: "Ya ves, pues ha salido".
- Querubín pensando que no nos enterábamos de nada: "¡¡Ha podido venir escondida en un barco!!".
- Yo: " Y la tortilla, ¿que os parece la tortilla de patatas?
Aquí intervino la chica cubana y le dio a Querubín una explicación sobre los bloqueos que pareció convencerle. Entre eso y que yo le metí en la boca un pastel de arroz, se cayó un rato y seguimos hablando de lo que se parecen las calles de La Habana al Casco Viejo bilbaíno.
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miércoles, 23 de noviembre de 2011

Otra de Querubín con la comida

Estaba mi criaturita comiendo absolutamente concentrado en el plato que tenía delante (y que eran unas alitas de pollo guisadas). Allí estaba dedicando todas sus dotes de futuro superdotado en sacar la carne y chupar los huesillos sin preocuparse de lo que se estuviese manchando (esto por un lado me da un poco de asquito y por otro una sana envidia).

De repente alzó la cabeza del plato y mi ulcera se alarmó (cuando Querubín deja de comer de golpe es bueno prepararse para lo peor). En estos momentos es cuando mi niño pregunta algo grandioso o afirma algo rotundo ( o se levanta para ir al water, que no necesita tomar activia). Esta vez tocaba una bonita reflexión que me apetece compartir con Ustedes por si nunca se les había ocurrido:

- Querubín, mirándome a los ojos: ¡¡Que pena que los pollos no vuelen largas distancias!!
- Yo (extrañada de semejantes pensamientos con los dedos embadurnados de salsa): ¿Por qué, cariño?
- Querubín mirándome extrañada como pensando "mi madre nunca se entera de nada, como se nota que no es superdotada": Pues porque si volasen tendrían alas más grandes y habría más carne para comer.

Mi ulcera y yo estuvimos de acuerdo, no sabemos si grandioso, pero el pensamiento de Querubín esta vez estaba cargado de lógica.

viernes, 18 de noviembre de 2011

LAS TIENDAS FAVORITAS DE QUERUBÍN

Les voy a proponer una pregunta, ¿cual piensan Ustedes que es la tienda favorita de Querubín? Les voy a dejar un tiempo para pensar aunque no sé por qué, no creo que acierten.

Lo lógico es pensar en un comercio de vídeo-juegos o consolas, verdad?. Pues no, mi niño con lo que realmente babea desde pequeñin, esos escaparates que hacen que pegue la naricilla al cristal y que sus papilas gustativas comiencen a segregar saliva son......las carnicerías (y charcuterías).

La verdad es que nunca les he contado que Querubín tiene un don. El ve una vaca pastando en el campo, con su cencerro, sus manchitas, su herbecita alrededor y realmente lo que su cerebro procesa es un gran plato de carne frita con sus abundantes patatitas. Si ve un cordero piensa en menestra, si ve un pollo lo visualiza asadito y con pimientos verdes fritos. Él es así.

Para mi es difícil de creer (a pesar de ser desde niña ávida lectora de Asterix y Obelix y saber que este último también tenía ese don - otros personajes ilustres como Carpanta también lo poseían-) semejante despliegue de alabanzas ante un trozo de carne sanguinolienta colocada en la vitrina de una carnicería. Yo, que sería vegetariana sin problemas en caso de no existir el jamón ibérico, reconozco que soy más de pastelerías. Hay si que me pierdo, sin embargo, Querubín y su querido padre pasan delante de la carnicería del barrio y viendo un chuletón se miran el uno al otro tragando saliva y diciendo:

Querubín emocionado: "fíjate, ¡¡Que chuletón!!
Su padre secándose las lágrimas, emocionado: "Te imaginas lo bueno que tiene que estar"
Querubín contando monedas de sus bolsillos: "¿entramos?"

En ese momento es cuando mi ulcera y la hipertensión de mi media naranja les agarran del brazo hasta alejarles de ese antro de perdición y colocarles delante de la frutería donde calman su ansia a base de naranjas y manzanas.

Ayer a la tarde cogí el carro de la compra decidida a abastecer a mi querida familia de todo lo necesario para su alimentación.Querubín en un despliegue de besos y abrazos sin fin me acompañaba por la casa diciendome:"por favor, por favor, traeme esa paletita tan rica", de otra habitación salía una voz que decía: "y un poco de queso fresco". Mi niño me acompañó hasta el ascensor entre mimos y promesas de unos San Jacobos de carne, queso y jamón. Una locura lo que me quiere mi Querubín.

martes, 15 de noviembre de 2011

Gimnasia

En estos días previos a los excesos navideños y posteriores a los excesos veraniegos, he decidido ponerme por quingentésima vez a dieta (yo no llevo la cuenta pero mi ulcera si). El otro día leí que los kilos cuesta más bajarlos a partir de los cuarenta y debe ser cierto por que en las últimas 5 dietas me ha costado más bajar y menos recuperarlos, así que he decidido romper con mi faceta de vaga (construida durante muchos años y mantenida contra viento y marea) y hacer deporte.

Apuntarme a un gimnasio era una opción, pero tengan Ustedes en cuenta que como mujer trabajadora por cuenta ajena y madre de Querubín y Querubincito a tiempo completo, lo único que haría es aumentar las estadísticas de la gente que se matricula en un gimnasio y luego no va (y a mi lo de ser el 0,03% de algo no me gusta), así que decidí comprarme el wii sport resort active fit (o algo así) y además el wii yoga (para mi ulcera) y ponerme a ello.

El estreno fue el domingo y causo gran expectación. Mi media naranja no vino a verme porque los capítulos de Navy investigación criminal le tenían abducido frente al ordenador, pero mis querubines se tumbaron en la cama a ver como movía el esqueleto.

La wii es como una especie de bascula con voz y mala leche. Te manda elegir una muñequita monisima y delgadisima a la que le pone tu nombre y luego te pesa. Según va leyendo tu peso e Índice de Masa Corporal va engordando a la muñeca hasta que te ves reflejada en un personaje rechoncho y entonces te dice con voz gutural: "te aconsejo que tu meta sea adelgazar". No te fastidia, si mi meta no fuera adelgazar aquí iba a estar aguantandote, le contesto un pelín molesta. Mis angelitos se ríen desde la cama.

Comienzo con el hula hop que me recuerda a mi niñez. Mover la cadera no tiene problemas, pero coger los aros que te lanzan (todo muy virtual, eso si), tiene su aqué y acabas sobre la tabla de la wii con un píe levantado, girando la cadera e inclinada hacia la izquierda. A mis querubines se les caen las lágrimas.

Seguido y tras oír a la maquina decirme que soy una principiante y que tengo que mover más la cadera, decido ir a correr un rato. Al menos no me lanzarán cosas, pienso. La wii me pide que siga a la muñeca-monitora y que no la adelante, pero mis hijos me ruegan una y otra vez que la adelante a ver que pasa. Me niego. Insisten. Les digo que no entre jadeos. Me lo suplican. Accedo y adelanto la monitora, la wii se enfada y me dice que ahora siga a un perro. Agacho la cabeza y sigo corriendo. Querubín me dice que he corrido muy despacio. Le miro mal.

Ya sudando pero con la adrenalina a tope decido seguir con el kunfu rítmico. Tengo que hacer lo mismo que unos muñecos vestidos de karatekas con grandes bigotes. Si me equivoco en los movimientos me tiran un jarrón a la cabeza (bueno a mi muñeca, pero ya estoy muy identificada con ella). Mis criaturas me gritan: "hazlo mal, porfi, hazlo mal". Mi ulcera se está enfadando con ellos y tiene ganas de tirarles los mandos a la cabeza, la contengo mientras intento seguir el ritmo. Me equivoco, me cae el jarrón y mis niños se ríen (los vecinos de los barrios cercanos también les oyeron reírse).

Decido dejar de hacer ejercicio hasta llamar al cerrajero y poner candado de seguridad en la puerta de mi habitación. Querubín se queja: "Jo, ahora que iba a coger la cámara y grabarte para poner en You Tube a la mama bailona" . Le miré, sonreí y pensé: Ríe, ríe pero por ahora el que sale en internet eres tú, Querubín.

jueves, 10 de noviembre de 2011

EL TERCER HIJO

 
He descubierto que tengo un tercer hijo. Llevaba tiempo sospechándolo, pero en estos últimos meses lo he confirmado y estoy segura de ello.

Se extrañarán Ustedes y se preguntarán ¿como es posible?. Bueno, yo creo que se trató en su momento de un extraño embarazo que finalizó con un parto indoloro y del que nació un hijo invisible (sospecho por su comportamiento que su sexo es masculino -sobre todo por comparación con sus dos hermanos-)

Mis sospechas comenzaron hace mucho tiempo. Yo preguntaba: "¿Quién ha dejado sin dar la bomba del water?". Se hacia un silencio. Yo repetia:" ¿Quién ha dejado sin dar la bomba del water?". Se oía la voz de Querubín: "Yo no", segundos despues Querubincito decía "Yo tampoco".

La primera vez lo deje pasar, pero con los años han ido viniendo muchas situaciones parecidas. Mi pregunta variaba:

¿"Quién ha dejado la luz dada?, ¿Quién ha acabado el rollo de papel de water?, ¿Quién ha dejado las toallas tiradas despúes de ducharse? ¿Quién ha acabado el chocolate? ¿y los yogures? ¿y los caramelos?, etc...

Las respuestas siempre eran las mismas por parte de Querubín y su hermano: "Yo no".

Comencé a pensar posibilidades. Una de ellas era que fuese mi media naranja, pero no, ella nunca usa el baño pequeño y su tensión le hace moderarse mucho con el chocolate. Otra era que fuese yo y luego sufriese súbitos ataques de perdida de memoria, pero me lo hice mirar y no tengo, por ahora, problemas de demencia -aunque los tendré por culpa del tercer hijo, estoy segura-. La tercera era la que definitivamente he llegado a considerar real...tengo un tercer hijo (a mi ulcera nunca la consideré culpable por no tener necesidades fisiologicas).

Este hijo, al que no pienso poner nombre, ha demostrado varias cosas:

- Es invisible
- Caga varias veces al día y no sabe tirar de la cadena (eso o quiere que veamos la textura y el olor para hacerse presente).
- Es extremadamente desordenado y torpe (todo lo que se rompe en casa es por su culpa).
- Sólo se alimenta a base de caramelos, yogures, galletas y chocolate. Jamás prueba las acelgas.

Cuando veo las cosas que hace, vuelvo a mi niñez y recuerdo aquellos bonitos cuentos en los que unos alegres duendecillos trabajaban por la noche para que el buen carpintero, zapatero o sastre tuviera la labor encargada a tiempo. Yo miro a mi alrededor y reconozco que no entiendo porqué a mi (que no seré tan buena como el sastre de cuento, pero tengo mis cositas) en lugar de alguien que se dedique a  planchar, lavar y limpiar la casa, me ha tocado un tercer hijo que es un autentico capullo.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Esta vez si que vuelve Querubín

Querubín el otro día nos dijo que ya sabia lo que va a ser de mayor. Su querido padre y yo nos miramos y luego le miramos expectantes. Entonces él nos saco de esa inmensa inquietud por saber el futuro de nuestro hijo, diciendonos: "me esta pareciendo que yo de mayor lo que voy a ser es super-dotado". Nos pareció que a pesar de estas dotes que el intuye, no entendía nuestras carcajadas (incluso llego a enfadarse por que mi ulcera se reía muy alto).

Bueno, este proyecto de super dotado que tenemos en casa, el viernes se cayó en el entrenamiento de baloncesto (mientras bajaba una escalera con otro del equipo a la espalda, que ya tiene narices el sucedido) y se hizo daño en la mano. Teníamos un cumpleaños y de camino recibí un mensaje de mi media naranja que decía: "Querubín se ha hecho daño en la mano, ¿le llevo a urgencias?" (este tipo de mensajes os sonará a la mayoría de las mujeres que leéis este blog, ya que seguramente es parecido a los que soléis recibir. Los hombres, sin embargo, recibís mensajes de este tipo: "Querubín se ha caído en el entrenamiento, estoy en urgencias esperando a que le hagan un placa". Un poco más eficaces que somos las del cromosoma xx). Cogí el teléfono y les dije que en un momentito llegaba y lo hablábamos.

Allí, en el lugar donde se celebraba el cumpleaños, pude ver la mano (realmente muy hinchada) de mi niño y le dije: "nos vamos a urgencias". Él, supongo que dolorido, me contestó mirándome con ojos de cordero degollado:"Vale, pero primero....merendamos".

Tras merendar nos fuimos al hospital y de camino me dijo: "bueno, también me duele bastante el tobillo". Mi ulcera me preguntaba al oído (que es muy discreta):¿pero Querubín no ha estado jugando al fútbol antes de merendar?. Si, le contesté yo, pero callate que es muy sensible.

Allí nos fuimos y tras una caladura enorme y una hora de espera tuvimos el diagnostico: Esguince en el pie izquierdo y artrosis traumática en los metacarpios 4º y 5º. Querubín salió de allí con un pie vendado y una mano inmovilizada con una escayola que tiene que llevar 8 días y hacer reposo. Al traumatologo no le dije nada del fútbol de mi niño ni de la merienda, no sé porque no me pareció del todo bien (yo como mi ulcera también soy muy discreta).

Los amigos de Querubín

Pensaran Ustedes, y en ocasiones les doy la razón, que a Querubín es difícil superarle. Se equivocan al pensarlo ya que ayer a la noche recibí una llamada de una amiga que me dejo claro que todo es mejorable, incluso mi Querubín.

Esta amiga, a la que quiero mucho, tiene un hijo un año menor que el mío. Ambos estudian en el mismo colegio y les diré, por darles más datos, que es la profesora particular que hemos elegido (ya que su fama de buena pedagoga la precedía) para ayudar a Querubín con las mates (que como habrán leído en la entrada anterior, no son su asignatura favorita). Con estos antecedentes creo que comprenderan mejor la historia que es digna de un lugar destacado en este blog.

Esta amiga, llamemosla X, y su hijo, llamemosle Serafín por aquello de continuar con la corte celestial de adolescentes, estaban pasando un bonito fin de semana sin deberes (al menos esto le había dicho este Serafín a su madre) y sin preocupaciones, cuando recibieron la llamada de la madre de otro ángel de su clase.

X: ¡Hola!
La madre del otro ángel amigo del Serafín de X: ¡¡Estoy desesperada!!. Ahora va este y me trae un suspenso en mate...
X: ¿Que nota de mate? ¿les han dado la nota de mate?
La madre del otro ángel amigo del Serafín de X:  Si, y sólo han aprobado tres...
X: Te tengo que dejar que tengo la vista cansada y se tiene que sentar un rato.

Mi amiga X colgó el teléfono mientras gritaba:¡¡¡¡¡¡Ven aquí mi Serafín!!! y su Serafín apareció.

X: ¿Te han dado la nota de mate?
Serafín: Si
X: ¿Y por que no me la has dicho?
Serafín: Quería darte una sorpresa.
X (aquí luego me confesaba que lo peor es que por un momento se imaginó a su querido hijo enseñándole una matricula de honor, por lo menos y esperando al momento adecuado para enseñarla y que más ilusión le hiciera a su madre): ¿Yque nota has sacado?
Serafín: Un 3,5.
X (cuya vista cansada ya no podía más): ------------------------------------(sin palabras).

Mi amiga intentó explicarle a Serafín que cuando alguien quiere dar una sorpresa a otra persona es por que esta tiene connotaciones positivas y no para matarla de un disgusto. Esperemos que lo haya entendido y sino siempre nos quedará el consuelo del internado (seguro que nos hacen descuento por grupo).

Del momento en el que mi amiga encontró la agenda de su Serafín y vio que no sólo tenía deberes sino también examen de lengua hoy lunes....¡¡y no había llevado el libro para estudiar!!, casi mejor no digo nada por si hay menores leyendo el blog.