sábado, 18 de junio de 2011

PELEAS ENTRE HERMANOS

Ayer, Querubín y Querubincito comenzaron a pelearse con más agresividad de la normal.

Yo estaba enfrascada en el estudio de la lengua española de 2º de la ESO (que creo que este año la voy a aprobar con buena nota) y mi ulcera estaba descansando. En esto comenzamos a oír gritos.

Querubincito acusaba a su hermano de meterse con él todo el rato (lo cual es cierto) y Querubín acusaba a Querubincito de que le insultaba (en esos momentos el pequeño de la familia es capaz de sonrojar con su vocabulario a cualquier aguerrido camionero de Alcorcoz del Pozo).

Mi ulcera y yo (mi media naranja estaba en el ordenador con los cascos puestos y no se enteraba de nada -o eso pretendía hacerme creer, ya que los gritos de mis dos ángeles se oían a kilómetros de distancia-) decidimos castigar al mayor en su cuarto estudiando lengua (que algo tendrá que poner de su parte) y al pequeño a copiar quince veces "no voy a volver a insultar".

A Querubín le pareció que su castigo era menor al de su hermano y se fue para su cuarto diciendo (en un tono de voz que su hermano pudiese oír): "Que bonita es mi amatxu, cuanto la quiero".

Querubincito se fue encendiendo (no hace falta mucho) y continuó con su avalancha dialéctica (esta vez tuvo la precaución de cerrar la puerta de su cuarto para no conseguir otro castigo), mientras escribía las quince frases antes de irse a la cama.

Cuando mi ulcera y yo decidimos acostarnos (momento que solemos aprovechar para entrar en las habitaciones de Querubín y Querubincito y darles un beso), nos encontramos con un cartel en la puerta de su cuarto, que decía:


NO SE PUEDE PASAR
Y POR LA NOCHE TAMBIÉN

Definitivamente, cuando Querubincito llegue a la adolescencia habrá que plantearse seriamente el internado. 

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