viernes, 23 de septiembre de 2011

¡¡Piensa!!

El otro día, en una reunión,  salió el tema de la juventud y había quienes opinaban que los jóvenes, actualmente, no piensan. Yo me acordaba de mi Querubín y le decía a mi ulcera: "A veces preferiría que mi ángel fuese de los que no piensan". Ella me daba la razón.

Estábamos el otro día reunidos en el salón de casa Querubín, Querubincito, el padre de las criaturas, mi ulcera y yo (la tensión alta de mi querida media naranja también estaba, pero si él quiere hablar de ella, que escriba un blog) y salieron algunos temas de debate. No recuerdo muy bien como, pero empezamos a hablar sobre como nos afectan las cosas y como prepararnos para ello. Entonces Querubín tomó la palabra: "Lo que hay que hacer, afirmó con rotundidad, es pensar en lo que  nos puede pasar antes de que pase. Por ejemplo, (nos ilustró), yo me he hecho a la idea de que te vas a morir (mirándome a mi lo dijo) en un par de años, así cuando pase no me llevaré tanto disgusto". Tras una breve pausa en la que mi ulcera gritaba y se sublevaba, continuó: "Bueno, que sino pasa, mejor, eh¡¡¡". Me quede mucho más tranquila con esta última apreciación, que por un momento su frasecita me había sonado a premonición y bueno... me había asustado levemente.

La verdad es que me entró la risa (tal vez un poco histérica) y preferí cambiar de tema. Querubincito, que es muy sentido, estaba ya con la lágrima asomando (supongo que siguiendo el ejemplo de su hermano y preparándose para no sufrir en un futuro).

Me dirán Ustedes, ¿ es mejor que Querubín piense o que no lo haga?. Podemos abrir una votación en facebook.

lunes, 19 de septiembre de 2011

14 AÑOS

Hoy Querubín cumple 14 años. Es inevitable mirar atrás y recordar aquella noche con el goteo, los monitores, la anestesia, las grapas en la tripa....y ¡¡mini Querubín!!.
Una amiga según le vio bajó al Casco Viejo y compró un pijamita para niños prematuros al ver que a Querubín los pijamas del hospital le venían un pelín grandes (vamos que entraban tres como él). Recuerdo el miedo a que no creciese bien y aquellos escasos 2 kilos al nacer le convirtiesen en un niño enclenque y esmirriado, propenso a innumerables enfermedades que yo podía imaginar (mis hormonas estaban muy alteradas en aquellos días).

Ahora, 14 años y 68 kilos después, mi Querubín es un adolescente sano y lucido, grande como un armario de dos puertas y con un 45 de píe. En este momento el único que ve enfermedades es él. Por poner un ejemplo:

 El sábado Querubincito había dejado tiradas por la sala sus playeras (que ya comienzan a ocupar su espacio con un 41) y le obligue (madre petarda que soy) a levantar el culo del sofá y recogerlas. En el mismo momento en que se levantó, su querido hermano se lanzó al sofá para tumbarse y quitarle el sitio. Quiso el destino que su mala obra fuese castigada y se dio un golpe en el labio contra el brazo del sofá. ¡¡Sangró!!.Si apretabas un pañuelo contra su labio, el pañuelo se manchaba ligeramente de sangre. Menos mal que estábamos en el pueblo y allí no tenemos vecindario próximo. Querubín gritó y gritó. Le echo la culpa a su hermano y luego grito más. A la mañana siguiente lo primero que hizo al levantarse fue mirarse el labio y venir a decirme que le había salido una postilla...¡¡¡Angelito!!!.

Ayer al venir del pueblo en el coche, mi cuñada estaba entre Querubín y Querubincito en los asientos de atrás. Mi ángel cada dos minutos decía: ¡¡Mañana es mi cumple!! y luego para entretenerse nos dijo que nos iba a recitar el abecedario a base de eructos (incluso nos aclaró que podía en sólo eructo decir hasta tres letras). Su tía ante la amenaza sutil de Querubín y por miedo a acabar el viaje de mala manera, le dijo: "las hijas de una amiga mía en lugar de eso cantan a dos voces el abecedario"(aclaremos que las susodichas criaturas estudian solfeo desde pequeñas y están especialmente bien dotadas para la música, los míos no).

Mis dos ángeles han sido siempre muy competitivos y el resto del viaje lo hicieron cantando a dos voces el alfabeto.¡¡¡Había que oírles!!! Querubín desafinaba abcde y Querubincito le seguía abcde Mi querida cuñada se arrepintió (y supongo que continuará arrepentida) de su comentario. Yo por otra parte estoy por hacer una prueba con Querubín y si es cierto lo del abecedario igual le hago entrenar y le presento a algún concurso (que nunca se sabe como se puede uno hacer famoso).

miércoles, 14 de septiembre de 2011

3º ESO

Querubín ha empezado 3º de la ESO y algunos días entra a las 8 de la mañana a clase (hasta ahora siempre había entrado a las 9). Hoy era el primer día con ese horario y mi ángel (que es físicamente un clon de su padre) ha heredado, sin embargo, de mi un fantástico despertar.

Lugar: mesa de la cocina
Hora: 7:15 a.m.
Personajes: Querubín, mi ulcera y yo
Fecha: hoy

Yo (por deferencia a mi ángel, que yo no hablo por las mañanas tan pronto): "¿Hoy tienes gimnasia?"
Querubín: "¡¡Ya te dije ayer que no!!"

Gran silencio mientras bebemos la leche y nos pasamos las galletas (mi ulcera agradece el desayuno tranquilo)

Más silencio cuando acabamos. Silencio enorme mientras nos vamos cada uno a un baño.

Oigo como se lava los dientes. Va a su cuarto (creo que aún está dormido y se guia como los murciélagos por alguna señal ultrasónica), se viste y vuelve al baño. Oigo de nuevo como se lava los dientes (no piensen que es muy limpio, es que está dormido y no se acuerda de lo anterior).

Voy a su cuarto y abro la ventana mientras Querubín me mira como asombrado y reacciona al fin: "se me había olvidado abrirla", dice. Se viste y se va.

Yo, madre enternecida por el madrugón de mi criatura (a pesar de que ese madrugón es el que yo me doy todas las mañanas para ir a trabajar), miro por la ventana para asegurarme de que llega hasta la cuesta que sube al colegio. Al verle tan pausado, tan tranquilo, tan dormido aún, me entran ganas de gritarle. Me contengo y me alegro de haberme contenido al ver a dos chicas con el uniforme del cole en la cuesta (mi psicología me dice que quizás le hubiese avergonzado un poquito ver a su madre en la ventana saludándole y mandándole un beso)

Desde mi situación privilegiada (ventana de un noveno piso) veo como las dos se giran y ven subir a mi dormido adolescente. Una de ellas se para y se saca una piedrecita del zapato. A los dos segundos la otra para y se saca otra piedrecilla del zapato. Un segundo más tarde la primera para de nuevo y busca algo en la mochila. Querubín las alcanza y se acaban los problemas de ellas con las piedras.

Suena el portero automático, es el amigo de mi ángel con el que al parecer había quedado para ir juntos al colegio. "Lo siento, Querubín iba muy dormido", es lo único que acierto a responder (lo de que es un irresponsable y un desconsiderado se lo diremos esta tarde entre mi ulcera y yo al angelito). Me tengo que ir a trabajar y ya estoy agotada, van a ser terribles los miércoles por la mañana este curso.

lunes, 12 de septiembre de 2011

CHICAS

Supongo que Ustedes se preguntarán por la relación de mi Querubín con las chicas, pensarán "está en la edad de empezar a tontear" o quizás "ahora tiene que ser una hormona con patas".

Voy a resolver estos interrogantes de manera fácil y sencilla: ¿las chicas son redondas, están hechas de cuero y cosidas a mano? o bien, ¿las chicas tienen pantalla, botones, mandos y se las insertan juegos?. La respuesta es no, verdad?, entonces a mi niño no le interesan.

Querubín está pasando una etapa en la que está relativamente guapo (todo lo bien que se está con catorce años) y pasa de las adolescentes. Conclusión: las adolescentes no pasan de él. En el cole tenía a alguna que otra detrás (por supuesto no me he enterado por mi Querubín, él cuando le pregunto sobre estos temas me mira como las vacas cuando ven pasar el tren y me dice que me calle) y en el pueblo (según los comentarios de las madres de las susodichas), también.

Mi ángel no es que las desprecie, realmente es que no las ve (o si lo hace le resultan molestas cual mosca piscinera). Sólo hay una que significa algo dentro de su circulo de amistades y  es porqué está en su equipo de futbito veraniego y juega bien. Punto.

Uno de sus amigos ya mueve el flequillo a lo Justin Bieber cuando las niñas se acercan, luego pestañea y las vuelve locas...¡¡ademas baila en las verbenas!!, así que ha ligado este verano. Querubín no, por ahora es mucho más básico, no mueve el flequillo (no tiene), no pestañea (aunque podría -pero tendría que ensayar mucho-), no baila (a no ser que se este meando) y lógicamente...no ha ligado este verano.

Lo cierto es que estoy contenta, no me veía yo de consuegra a estas alturas, así que estoy pensando en potenciarle a la criatura la afición al deporte...¿cuanto costará abonarse a todos los partidos codificados?.

viernes, 9 de septiembre de 2011

VUELTA A LA NORMALIDAD

Ya pasó el verano y con el las largas y deseadas jornadas de sol y piscina. Las vacaciones te dan más tiempo para descansar, para aburrirte de no hacer nada y para disfrutar de la siempre agradable compañía de los tuyos...incluidos los maravillosos adolescentes.

Como tengo muchas y bonitas historias de adolescentes y, sobre todo, de querubines, iré poco a poco recobrando el ímpetu escritor (todas de golpe les aburrirían, fieles lectores y lectoras).

Como les dije en la última entrada antes de las vacaciones, mi querubín llegó de Inglaterra cargadito de regalos y de buenas intenciones. De los primeros ya les hablé -aún me estoy recobrando de la emoción- y estas últimas se las voy a listar (que me gustan las listas un montón):

1ª intención de Querubín al llegar: Continuar haciendo lo que me de la real gana
2ª intención de Querubín: Comer todo lo que no he podido en Londres
3ª intención de Querubín: No hacer nada productivo en el resto del verano
4ª intención de Querubín: Pegar, molestar e incordiar mucho a Querubincito que no he estado con él en quince días.

La verdad, en honor a Querubín, es que cuando se propone algo lo lleva a rajatabla. Algunas de sus intenciones no las hemos podido evitar del todo (la 2ª y la 4ª) y otras hemos intentado frustarlas desde un comienzo (hay que tener en cuenta nuestra ya conocida psicología y sabemos que decirle a un niño que si a todo, acaba siendo negativo).

Pero bueno, empecemos con las anécdotas de este periodo estival.

La primera sucedió sin estar yo presente (pero me lo contaron diferentes personas y coincidían las versiones). Querubín estaba jugando al fútbol en la piscina y en uno de los intentos de gol de los rivales un balón impacto contra sus tiernos deditos. Comenzó a gritar (supongo que primero al rival y luego de dolor) y fueron (él y todos los demás componentes de su cuadrilla -vamos los dos equipos que estaban jugando al fútbol-) donde la socorrista.

La pobre chica (que a lo largo del verano nos ha demostrado ser una persona alegre, paciente y  responsable) pensó que podía tener algo roto y tras inmovilizarle los dedos le mandó ir al centro de salud. En ese momento todos comenzaron a gritarle (incluido Querubín): ¡¡¡¡¡¿podrá jugar al fútbol?!!!!. La chica no entendía nada hasta que le dijeron que mi Ángel es el portero del equipo y que estaban en puertas del gran torneo del pueblo.

Al final lo de mi niño fue una fisura que curó estupendamente y Querubín hizo grandes paradas en el torneo (en el que quedaron terceros, para gran disgusto suyo que se veían campeones desde el principio -son un poco fantasmas mi niño y sus amigos-).

La verdad es que el torneo de futbito ha dejado grandes historias para contarles, pero por hoy ya es suficiente, así les dejo con la expectación.

lunes, 11 de julio de 2011

YA ESTÁ AQUÍ QUERUBÍN

Ayer llegó Querubín. ¡¡Que alegría, que alborozo!!. Conseguimos que pasaran más o menos dos horas antes de tener la primera bronca ¡¡que cambiado ha venido!!. Eso sí, una vez que empezamos fueron todas seguidas, vamos como siempre.

Vino con las dos maletas que olían sin abrirlas. Según descorrió la cremallera aquello era un revoltijo de ropa sucia (las bolsas que yo le metí para que fuese guardándola debió regalárselas a la familia para que sacasen la basura) que me dió miedo que vienieran los vecinos atraidos por el olor para asegurarse que no había muerto nadie. Su querido padre le ordeno que pusiese una lavadora y creo (preferí no mirar) que metió la ropa sin la maleta (aunque a esta última seguro que también le hacia falta un buen lavado).

Nos enseñó las fotos y decididamente lo de mi ángel no son las bellas artes en ninguna de sus modalidades (bueno, me corrijo, la escritura no se le da mal). Tampoco la fotografía. De aproximadamente 300 fotos, 150 eran del Big Ben. No se pueden Ustedes imaginar la cantidad de variaciones que puede tener una imagen del Big Ben: Desde abajo, de lado, con el sol por delante, con el sol por detrás, cortada, con todo el edificio, por delante, por detrás, de día, de noche, al atardecer, desde un barco....

Lo segundo más fotografiado por Querubín ha sido un edificio que pasaría sin pena ni gloria a no ser por que  a mi querido hijo le recordó en su forma a un pito (si, pito, pene) y le sacó otras veinte fotos desde todos los ángulos posibles (que risas nos echamos, sobre todo Querubincito que aún no ha pasado la etapa culo-pedo-pis).

Nuestra criatura salia en tres fotos (en una cortada la cara) y sus compañeros y compañeras en otras cuatro o cinco. También había muchas de pelicanos, gaviotas y hasta de una paloma (que por Bilbao no ha debido ver ninguna).

Los regalos que ha traído también son reseñables: Dos piruletas (una para su primita y otra para su primo pequeño), una bolsa de caramelos de manzana (a repartir entre sus dos primos mayores) y una chocolatina (de las de cuatro onzas) a repartir entre su amado padre y yo (cuando la abrimos quería que le diesemos una onza y (mala madre y resentida que soy) me negue. A su hermano le trajo dos atrapa dedos (unas mallas en las que metes el dedo y cuesta sacarlo) de una tienda de articulos de broma. ¡¡Que generoso es mi Querubín!!.

Ayer a la noche se cenó un par de huevos fritos mojados en pan y un par de yogures y se fue a dormir tan ricamente la criatura (con la garganta reseca ya que no había parado de hablar desde las cinco de la tarde).

Mañana les contaré más. Ahora estoy agotada.

jueves, 7 de julio de 2011

QUERUBINCITO DE HIJO UNICO

Esta disfrutando la criaturita. De vez en cuando dice: "¿Que tal estará Querubín?, pero lo dice así como de pasada y sin excesiva convicción.

Ayer tuvimos medico con ´´el (es alérgico y había que hacer la puesta a punto) y luego (los resultados fueron muy buenos), decidimos celebrarlo en un italiano. Querubincito con una pizza delante que era mas grande que el, se deleitaba pensando en lo que le habría gustado a su hermano comer allí (digo que se deleitaba por que mientras lo decía con expresión apenada una sonrisilla aparecía en la comisura de sus labios).

A Querubincito le encantan los sitios "elegantes" (todo lugar en el que pongan mantel de tela y no de papel ya es elegante para el) y sin embargo a Querubín le entusiasman las hamburgueserias guarras y el telepizza. Normalmente gana Querubín por dos motivos:

1.- El Mc Donalds y el Telepizza son mas baratos que los sitios "elegantes"
2.- Es mucho mas pesado Querubín que Querubincito y por no oírle...

Así que cuando no esta Querubín aprovechamos a ir a restaurantes un poco mas especiales por tres motivos también:

1.- Querubincito puede ponerse muy pesado cuando esta solo
2.- Es muchisimo mas barato dar de comer a Querubincito que a Querubín
3.- Querubin en un restaurante siempre pide lo mas raro de la carta y nos da un poco de vergüenza.

La verdad es que Querubincito también ha tenido alguno de esos momentos de sonrojar a sus progenitores. Uno de ellos fue cuando se empeño en ponerse camisa, corbata y chaqueta para ir a la cafetería del barrio (para el es un lugar MUY elegante). Otro fue cuando tras dejar propina en un restaurante en Haro, al salir se volvió al camarero y le dijo: "en la mesa te hemos dejado la propinilla".

Querubincito es larguirucho, peludo y huesudo , no parece todo de algodón.

viernes, 1 de julio de 2011

LONDRES III

Ayer de nuevo llamó Querubín. Supongo que estarán expectantes por conocer las últimas novedades de este adolescente bilbaíno en Londres, se las desvelare con sumo placer.

Estaba exultante de alegría mi ángel. Los motivos eran múltiples y variados:

1.- Había comido (al fin) alubias (de esas de lata que comen los y las inglesas y que nadie más en el mundo mundial quiere probar (excepto Querubín). Estaba feliz. También es cierto que tal vez fuese lo único caliente que había caído en su estomaguito desde el sábado a la noche (que aún estaba en su casa). Se preguntarán Ustedes: ¿Cómo reaccionó mi ulcera?. Les contestaré: Perfectamente, le había tapado los oídos en previsión de lo que pudiera contarme mi ángel.

La verdad es que como madre preocupada por la nutrición de mi niño, el menú que le ponen en esa casa supuestamente "acogedora" es de mear y no echar ni gota (se que es una frase no muy fina, pero expresa de manera sutil y a la par precisa lo que quiero decir).

Por la mañana desayuno típico spanish: leche con cereales y tostada, al mediodía deciden darles de comer algo inglés: un sandwich con cebolla y salsa picante y para cenar ayer pasaron al menú américano: hamburguesa con patatas y alubias. Sano, sano y con fundamento (y globalizador).

2.- Habían ido a visitar un centro comercial (el más grande de Europa, les dijeron). Siete plantas de tiendas y cines. ¿Qué más quiere un adolescente con dinero en el bolsillo?. No creo que cuando se eche novia venga tan entusiasmado a hablarme de ella como ayer explicándome como era el centro comercial (de los que yo opino, por cierto, que visto uno, vistos todos). Este debía ser más de lo mismo, pero más grande (y ya se sabe que a los hombres esto del tamaño siempre les ha preocupado).

3.- Era el feliz propietario de unas playeras nuevas. Para Querubín, por si no lo sabían, el colmo de la felicidad pasa por estar tumbado en el sofá con el estómago lleno, la tele encendida y unas playeras recién estrenadas en los pies. Magnificas, maravillosas, preciosas.... no tenía adjetivos suficientes para describirme las playeras de 37 pounds que se había autoregalado. Sin palabras me quede.

Ya colgamos el teléfono y dos minutos después recibo un mensaje de esos con foto. ¡¡Que ilusión!!. ¿Será mi niño con el Big-ben? ¿Querubín delante de Buckingham Palace? ¿Angél mío y su grupo?. Casi no atinaba a abrir la foto de la emoción y me encuentro....una preciosa imagen de unas playeras del 45 nuevecitas, nuevecitas (con la caja y todo las retrato la criatura).

El próximo sujetador que me compre le mando foto (y ojala la abra delante de sus amigos y muera de vergüenza).

miércoles, 29 de junio de 2011

LONDRES

Querubín me deleita día a día con sus llamadas y mensajes desde la capital londinense. Sus preocupaciones son por este orden:

1.- La comida
2.- La carestía de la vida

Las conversaciones que mantenemos son más o menos así:

Yo:-Hola cariño, ¿Qué tal estas?
Querubín:- ...bieeeen...La comida es muy mala.
Yo:- ¿Qué te han puesto hoy para comer?
Mi cielito: Unos sandwiches parecidos a los de ayer, pero hoy me los he comido mejor.
Yo:- ¿Estaban más ricos?
Angelito:-No, pero yo tenía mucha más hambre.
Yo:-¿Por lo demás que tal?
Querubín: -El desayuno una porra, es lo único que no nos ponen ingles. Nos dan leche con cereales y una tostada.
Yo:- Bueno, por lo menos eso es como lo de aquí.
Cosita:-¡¡¡Pero yo quería probar las tostadas con alubias!!.
Yo (intentando controlar las arcadas de mi ulcera):-casi mejor, cariño. Cuentame algo más.
Querubín: Está todo muy caro. Me compré una hamburguesa de una libra.
Yo:(con un tono un poquito más alto): ¿Y lo demás, cielo? ¿Las clases, las excursiones, la gente, la familia...?.
Ángel: -Bien. También me he comprado dos botellas de agua, muy caras, que hace mucho calor.
Yo:-Pues nada guapo, voy a colgar que la llamada también es muy cara y tu padre está preparando una pizza para cenar (así se lo dije, sin resquemor).

También me manda mensajes:

Ayer, 17:00 h"estoi (y yo estudiando lengua de 2º eso como una loca) en Londres (yo contenta con la información ya que el vuelo era para Londres). Hay una tormenta y tenemos que ir al de ciencias." Estos mensajes son tranquilizadores e informativos. A cualquier madre le gusta saber que a muchos kilómetros de distancia un hijo suyo (aunque sea un adolescente) está en mitad de una tormenta (que además le aterran) para ir al (supongo) museo de las ciencias.

Ayer, 20:30 h "el museo como el de San Sebastian (y nosotros pagando una fortuna para mandarle a Inglaterra), pero una lata. Todo en inglés y no me entero de nada". (lo único positivo que saque de esto es que mi niño distingue el inglés escrito de otros idiomas)

Hoy aún no tengo noticias de él, pero supongo que a la tarde me informará de la cena de anoche y de la comida de hoy. A mi ulcera voy a comprarla tapones para los oídos.

lunes, 27 de junio de 2011

QUERUBÍN SE HA IDO A LONDRES

Ayer por la mañana Querubín se marchaba para Londres. Se iba con el colegio (benditos profesores que ejercen también en verano) para quince días.

El día anterior me dijo que estaba muy nervioso y que seguro que dormía mal, pero a las diez y media de la mañana tuve que despertarle, ángel mio. Desde esa hora hasta las doce y media tuvimos una pelea tras otra (no sé si era para que no me diese pena verle marchar o para llevarse puestas las de los siguientes quince días),con lo cual conseguí que sólo se me escapase una lágrima al decirle adiós -no tengo remedio-.

Como es su costumbre, me dio un beso a regañadientes y me mando un  mensaje antes de que el autobús arrancase y otro al llegar a Londres (mi niño se lleva bien con las nuevas tecnologías y además las pago yo, así que le da igual).

Esta mañana a las 8 y media de la mañana hora de Londres, me ha llamado para contarme la cena de ayer. Supongo que a Ustedes les parecerá una extraña conversación, pero no. Querubín si ha comido bien está contento y parece ser que cenó en condiciones.

Mientras hablaba con él, su hermano (que le conoce bien) preguntaba: ¿Qué tal ha desayunado?. Aún no lo había hecho, así que nos quedaremos con las ganas de saber que tal le ha ido hoy hasta la noche.

Lo que tengo claro es que Querubín otra cosa no, pero seguro, seguro que su vocabulario al volver de Inglaterra le capacita para trabajar en un restaurante. Lo demás lo dirá en castellano...¡¡para que esforzarse!!.

lunes, 20 de junio de 2011

MODA IV

Querubín es atérmico. No es que sea caluroso, ni friolero, es...diferente.

Verano, 40º a la sombra, en el pueblo (camino al sol hasta llegar a las piscinas) y Querubín va con pantalón largo y sudadera (bueno, intenta ir).

Invierno, 5 de enero, 3º al sol, en Bilbao, cae agua-nieve y Querubín pretende salir a la calle en pantalón corto.

Diez de la noche, febrero, calefacción central, 25º en casa. Querubín se va a la cama con pijama de invierno y edredón nórdico.

Diez de la noche, agosto, 28º en casa.Querubín se va a la cama con pijama de invierno y edredón nórdico.

Diez de la noche, mayo, 19º en casa. Querubín se va a la cama con pijama de invierno y edredón nórdico.

Lo cierto es que si vas a la calle un tres de diciembre y ves a un grupo de adolescentes (chicos y chicas) alrededor de unas cuantas botellas y te fijas en su indumentaria, te darás cuenta que ellas llevan una camiseta de manga corta y una chaqueta ceñida no muy gorda y vaqueros. Ellos, llevan una chamarra (con gorro, por supuesto) y vaqueros. Si les ves un 8 de agosto, llevarán la misma ropa (o muy parecida). Esto me consuela un poco y miro a Querubín como parte de un grupo, que siempre es un alivio para una madre.

Yo, para esas alturas del año he sacado ya el abrigo de plumas (tipo edredón nórdico portátil) y la bufanda y guantes (y a pesar de todo necesito un café cada tres horas). Mi ulcera me dijo que es cosa de la edad, pero yo he tenido que disentir en esta ocasión. Los factores que hacen que una persona sea atérmica no son sólo generacionales, también influye la procedencia. Fijense Ustedes en esas mujeres procedentes de países caribeños que venidas a vivir al País Vasco, salen a la calle en noviembre en camiseta de tirantes y sandalias. ¿Por qué, me pregunto yo?.

Entendería que una Finlandesa, por poner un ejemplo, llegará aquí el 3 de enero y al aterrizar en Sondika se quitase la chamarra y comenzase a abanicarse. Sin embargo no puedo entender, como yo, de Bilbao de toda la vida tengo que usar katiuskas cuando llueve y ellas, de la República Dominicana vayan en sandalias.

¡¡Que envidia me da la atermia!!.


sábado, 18 de junio de 2011

PELEAS ENTRE HERMANOS

Ayer, Querubín y Querubincito comenzaron a pelearse con más agresividad de la normal.

Yo estaba enfrascada en el estudio de la lengua española de 2º de la ESO (que creo que este año la voy a aprobar con buena nota) y mi ulcera estaba descansando. En esto comenzamos a oír gritos.

Querubincito acusaba a su hermano de meterse con él todo el rato (lo cual es cierto) y Querubín acusaba a Querubincito de que le insultaba (en esos momentos el pequeño de la familia es capaz de sonrojar con su vocabulario a cualquier aguerrido camionero de Alcorcoz del Pozo).

Mi ulcera y yo (mi media naranja estaba en el ordenador con los cascos puestos y no se enteraba de nada -o eso pretendía hacerme creer, ya que los gritos de mis dos ángeles se oían a kilómetros de distancia-) decidimos castigar al mayor en su cuarto estudiando lengua (que algo tendrá que poner de su parte) y al pequeño a copiar quince veces "no voy a volver a insultar".

A Querubín le pareció que su castigo era menor al de su hermano y se fue para su cuarto diciendo (en un tono de voz que su hermano pudiese oír): "Que bonita es mi amatxu, cuanto la quiero".

Querubincito se fue encendiendo (no hace falta mucho) y continuó con su avalancha dialéctica (esta vez tuvo la precaución de cerrar la puerta de su cuarto para no conseguir otro castigo), mientras escribía las quince frases antes de irse a la cama.

Cuando mi ulcera y yo decidimos acostarnos (momento que solemos aprovechar para entrar en las habitaciones de Querubín y Querubincito y darles un beso), nos encontramos con un cartel en la puerta de su cuarto, que decía:


NO SE PUEDE PASAR
Y POR LA NOCHE TAMBIÉN

Definitivamente, cuando Querubincito llegue a la adolescencia habrá que plantearse seriamente el internado. 

jueves, 16 de junio de 2011

TÍAS PEGADAS I

Esto de la adolescencia es como una enfermedad (para los padres y madres que la padecemos, claro) y por ello hace falta terapia de grupo.

Cuando me junto con otras amigas que casualmente son madres de hijos e hijas adolescentes, tendemos a sentarnos en circulo y comenzar las conversaciones diciendo: "yo también soy madre de un/a adolescente". A partir de ese momento ya pedimos el café más desahogadas.

Una de estas amigas-madre de un adolescente-tía pegada de querubín, es guapa, morena, estilosa, amable, simpática, educada, inteligente y multiusos (lo mismo hace una empanada, que toca la guitarra clásica, que va en moto...) y claro, le ha salido un hijo adolescente que es guapo, rubio -en esto los genes de mi amiga no han debido intervenir-, alto, amable, simpático, educado -si, vuelvan a leer, es adolescente y educado-, inteligente y multiusos (la criaturita lo mismo saca un sobresaliente en física, que toca la viola, que gana una carrera en bici, ...).

Es tan mono y agradable, que el resto de tías pegadas de querubín -que también conocen a este otro cielito- y que tienen hijas en plena adolescencia, están deseando que vuelva la costumbre de los matrimonios atados por las familias, para pagar por cielito y asegurárselo.

Sin embargo, la madre de cielito no opina igual e intenta convencernos de que su adolescente es igual a todos los adolescentes : desordenado, despistado, despegado (añadan todos los des- que quieran). Será verdad -no seré yo la que lleve la contraria a la madre de un adolescente-, pero oiga, que cuesta creerlo. Le ves tan tierno jugando con los más pequeños, tan larguirucho y adolescente, tan rubio, tan mono...y no te lo imaginas lanzando sus playeras del 45 a mitad del suelo de su habitación.

Sinceramente, querida tía pegada de Querubín, decirte desde aquí que tus quejas serán fundadas, no lo negamos, pero te dejaré un fin de semana a Querubín y a Querubincito juntos y me contarás a posteriori en que pedestal colocas a tu Cielito.

Amen.

martes, 14 de junio de 2011

EL PREMIO II

El viernes nos fuimos Querubín y yo al Corte Ingles a gastar el premio que le dieron en la gala que ya les relate. El regalo consistía en 500 euros para gastar en dichos grandes almacenes y mi ángel no podía con las ganas de comenzar a dilapidar la tarjetita.

Al llegar allí y empezar a subir las escaleras mecánicas me dijo que lo primero de todo él quería ir a la sección de videjuegos, y cual madre abnegada, allí fuimos.

Empezó a mirar, remirar, comparar, fijarse en los precios (hasta ahora lo normal era que escogiese el más caro y me dijese: "por favor, por favor, compramelo" y ante mi negativa comenzase a enseñarme alguno más barato para ver si yo acababa cayendo), para al final coger el que estaba de oferta, pagarlo y  tras ver lo que le quedaba de saldo (con cada compra le dan un ticket indicándoselo), salir ofendido por lo caro que está todo.

De allí pasamos a los juguetes. Querubín parecía un amo de casa ante la pescaderia:
-"Que caro está todo", decía
-"!!Como pueden costar tanto los coches teledirigidos¡¡, ¡Es un robo!!".
Mi ulcera me miraba y se reía (yo también).
La escena era cuanto menos pintoresca para quién estuviese mirando. Querubín quejandose del precio de los juguetes y yo diciéndole: "Chico, si te gusta mucho compratelo".

Salimos de la sección de jugueteria con la tarjeta sin usar y nos metimos en la cafetería. Yo le había dicho que me tenía que invitar a merendar y él me dijo que por supuesto, pero al traernos la carta de meriendas y ver los precios, un color se le iba y otro se le venia. Compadecida (realmente los precios eran lo más espectacular de la merienda), decidí pedir sólo un café. Querubín, al que el estómago le tira mucho, se decidió por un gofre con chocolate.
-" De beber que quieres", le pregunté.
- Me miro con los ojos saliéndose de las órbitas y me dijo: "Un vaso de agua y que sea del grifo".

Tras pagar y recibir el consiguiente ticket con lo que le quedaba de dinero en la tarjeta, nos fuimos a la sección de jóvenes. Allí nos dirigimos a la ropa de marca y tras mirar las etiquetas Querubín, totalmente transformado, me miró y me dijo: "Amatxu, creo que me he vuelto avaro". Tras esa frase, mi ulcera y yo nos partimos de risa y decidirnos acabar la tarde de compras.

Mientras íbamos para casa comentabamos los horarios de entrada en casa y como tratar a los hijos. Por supuesto no compartiamos la misma opinión sobre el tema, y yo le dije esa bonita frase de:
-"ya me contarás cuando tengas hijos".
Él se giró, me miró a los ojos y me dijo:
-"Entonces, amatxu, me volveré avaro".

viernes, 10 de junio de 2011

EL TERRIBLE EPISODIO DEL ARROZ CON LECHE

A mi ulcera y a mi nos gusta preparar postres y nos salen estupendos (normalmente, de mis 25 primeros intentos con el roscón de reyes ya les hablaré en otro momento), así que dominadas por un anhelo por lo dulce (que a ninguna de las dos nos conviene), decidimos hacer arroz con leche.

Quedo estupendo. Había comprado en los chinos un bol de barro blanco cuadrado en el que eché aquel postre cremoso. Mi ulcera se encargó de espolvorear con canela y no le sacamos foto por que no quisimos, pero se la merecía.

En esto llegaron a la cocina Querubín y Querubincito. Imaginense la escena, entran como caballos sin domar con sus camisetas blancas del uniforme llenas de manchas de origen desconocido y ven aquel bol de arroz con leche aún humeante. Proceden a abrir el armario y sacan dos vasos (de los de nocilla, que en casa son los que usamos a diario -glamour ante todo-) y una cuchara y se ponen los dos cabeza contra cabeza a servirse el arroz con leche entre gritos de alegria.

Hasta aquí bien. Mi ulcera y yo mirabamos la escena regocijandonos al pensar en el momento en el que iban a probar el postre y quemarse la lengua -a veces tenemos estos arrebatos crueles-, pero no llegó ese instante, ya que antes comenzó la discusión.

Querubín: "Tú te has echado más"
Querubincito: "Pero tú has comido directamente del bol"
Querubín: "No es verdad" -relamiendose los morros manchados de arroz con leche-
Querubincito: -Comiendo a todo correr el postre de su vaso- "mira, yo tengo menos".

En ese momento nos dimos cuenta que aquello amenazaba con llegar a las manos y mi ulcera intervino separando a los tiernos hermanitos. Yo que soy más brusca y con menos paciencia les hice marcharse castigados sin comer una sóla gota más de aquel arroz con leche.

Yo por convicción y mi ulcera por devoción tampoco podíamos probar de aquella dulce crema, con lo cual mi media naranja ha procedido por obligación a terminarse el solito todo el bol. Contento está, ahora, lleva una semana sin necesidad de ir al baño.